La ex ministra María Antonia Trujillo nunca será desahuciada (qué chollo para los bancos)

La ex ministra María Antonia Trujillo ha cabreado a buena parte de sus seguidores en Twitter con este comentario:

  • “El que tenga deudas, que las pague, que no se hubiera endeudado”

Cuando alguien le ha reprochado su opinión después de conocer todas las tristes noticias sobre desahucios que han sido publicadas, la socialista ha respondido con descalificaciones:

  • “No me refería a los desahucios, manipulador”

Sin deponer sus armas dialécticas, así ha contestado a quien le calificaba su opinión como “simplista”:

  • “Yo no compro nada que no pueda pagar”

Y para terminar a lo grande, ha asestado un zurriagazo a una compañera socialista, diputada por Córdoba, que manifestaba sentirse “indignada” por la “deslealtad” de la Trujillo:

  • “Igual a mí los lameculos”

Colijo de sus respuestas que la ex ministra zapateril debe mantener unas relaciones excelentes con el sector financiero. Nada aprecia más la banca que la absoluta seguridad de recuperar los créditos que concede. Esto explica que presten con tanta alegría a los partidos políticos, empezando por PP y PSOE. Ellos siempre pagan. Por supuesto que lo hacen. Si bien es cierto que no siempre en dinero, no me cabe duda de que honran sus deudas en todo tipo de especias.

A diferencia de esta solventísima catedrática de Derecho y tertuliana radiofónica, el resto de los mortales nos endeudamos con la esperanza, que no certeza, de poder finiquitar algún día nuestras deudas. Es más, incluso albergamos la ilusión de seguir vivos cuando hayamos terminado de pagarlas. ¿Exageración? En absoluto. Mientras la entonces ministra ejercía sus funciones en el gobierno Zapatero, miles de jóvenes como yo hipotecábamos el resto de nuestra vida laboral, y parte de nuestra jubilación, en viviendas que hoy valen bastante menos de lo que nos cobraban. Hoy nos parece una locura, pero no recuerdo que entonces nadie del gobierno, ni siquiera la prudente Trujillo, se esforzase mucho por quitarnos esa idea de la cabeza.

Yo hubiera agradecido entonces recibir el consejo que doña María Eugenia ha guardado hasta cuatro años después de estallar la burbuja. “Bosco, no te hipoteques; Bosco, piensa en el futuro, que es difícil; Bosco, no aceptes las condiciones que exige tu banco, Bosco…” Pero la vida es un riesgo. Era un riesgo vivir de alquiler y era un riesgo comprar. Opté por lo segundo y hoy, al igual que millones de españoles menos prudentes que la doña María Eugenia, lo lamentamos y pagamos con creces nuestras culpas. Así es la vida.

Pero, repito, yo no escuché ningún reproche de la ministra. Mejor dicho, ni siquiera la oí. No recuerdo que dijera nada. Conviene que lo digamos claro. Mientras se inflaba el globo de nuestra condena, María Antonia Trujillo calló como una… buena ministra y fiel colaboradora de quien entonces le pagaba.

Por supuesto, sin lamer traseros. Faltaría más.

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