ESPECIAL | Las muertes aumentaron un 10% en España durante los seis primeros meses de 2012

  • En todo el año pasado murieron 386.017 personas, un 1,5% más que en 2010
  • Las tasas de mortalidad más altas se dan en Asturias, Galicia y Castilla y León
  • La esperanza de vida al nacimiento ha superado por primera vez los 82 años
  • El número de nacimientos se redujo un 3% en 2011
  • La edad media a la maternidad se elevó hasta los 31,5 años

La muerte no perdona. Y con la crisis, aún menos. Las defunciones han aumentado un 10% durante el primer semestre de 2012, en relación al mismo periodo de 2011.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha registrado 217.017 muertes entre los pasados meses de enero y junio. En todo el año pasado murieron 386.017 personas, un 1,5% más que en 2010, en que fallecieron 382.047.

Los años anteriores fueron poco más o menos igual (382.047 muertes en 2009; 386.324 en 2008; 385.361 en 2007; 371.478 en 2006…). Así que cada vez nos acercamos hacia la barrera de las 400.000 defunciones anuales, nunca superada.

Las tasas de mortalidad más elevadas se encuentran en Asturias (12,5 fallecidos por cada 1.000 habitantes), Galicia (11,5) y Castilla y León (11,5), que son también las regiones más envejecidas y con menos población inmigrante, que es joven y se muere menos que la española.

Paradójicamente, cada vez duramos más tiempo vivos. La esperanza de vida al nacimiento ha superado por primera vez los 82 años en 2011. Las mujeres (85 años) aguantan vivas más que los hombres (79 años).

Menos nacimientos

Son datos del Movimiento Natural de la Población que el INE ha publicado esta mañana, y que apuntan también que el número de nacimientos se redujo un 3% durante 2011, que la cifra media de hijos por mujer descendió a 1,36 y que la edad media a la maternidad se elevó hasta los 31,5 años.

Cada vez nacen menos niños y cada vez se muere más gente: terrible panorama demográfico.

Además, el desempleo producirá en España un aumento de la mortalidad de entre 1.500 y 4.000 personas al año y una disminución de la esperanza de vida (un 0,3% por cada 3% de incremento del paro). Así figura en un informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) sobre los efectos del desempleo en la salud, dado a conocer hoy en un comunicado.

El informe pone de relieve que el desempleo constituye “un riesgo muy importante” para la salud, tanto física como mental, ya que incrementa la mortalidad por todas las causas, la mortalidad infantil y perinatal, así como los suicidios.

Se calcula que un aumento del 3% en la tasa de paro conllevaría más de 10.000 muertes en Europa. El paro, según la Federación, es también responsable de un aumento del tabaquismo y del consumo de alcohol y drogas y se le ha relacionado con patologías como migrañas y la enfermedad de Crohn. Aunque la relación entre desempleo y utilización de servicios sanitarios es un asunto controvertido, el informe destaca que se produce un incremento (más consultas, hospitalizaciones y consumo de medicamentos), dada la mayor prevalencia de problemas de salud en el colectivo de parados.

El estudio considera que la mejor solución para los problemas de salud de los desempleados son políticas activas de empleo. Así, menciona una publicación de la revista científica The Lancet que señala que por cada 10 dólares (7,45 euros) por persona dedicados a políticas activas de empleo la tasa de suicidio disminuye un 0,038%. Otros estudios sugieren la importancia del abordaje de los desempleados desde la atención primaria para llevar a cabo actividades de prevención de enfermedades.

La FADSP advierte en su informe de la “clara injusticia” que supone poner en marcha barreras económicas para el acceso a los servicios sanitarios (copagos) y/o recortes en las prestaciones el sistema sanitario público.

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Mortalidad y crisis económica: una compleja relación

Por Javier Segura del Pozo

Las crisis económicas nos permiten constatar un hecho: la muerte es un evento social (recuérdese el curioso hecho de que los infartos de miocardio disminuyan durante las vacaciones y aumenten los lunes en EEUU, y los domingos entre judíos en Israel). Sin embargo, esta relación entre mortalidad y crisis económica es compleja. ¿Baja la mortalidad cuando sube el desempleo? Hay estudios contradictorios sobre la relación entre los ciclos económicos y la mortalidad. Probablemente sea porque esta relación está mediada por los efectos negativos sobre la salud del desarrollismo económico, y por el importante papel del nivel de protección social como amortiguador del impacto que las crisis económicas tienen sobre la salud de los más vulnerables (ver en este blog: Crisis económicas y salud: cómo minimizar el daño). Todo ello nos hace concluir que probablemente la mortalidad general no sea un buen indicador del impacto de la crisis sobre la salud.

La relación entre el aumento de las tasas de suicidios y la disminución de las tasas de muertos por accidentes de tráfico durante las crisis económicas, es uno de los parámetros que determinan el efecto final sobre la tasa general de mortalidad.

Cuando aumenta el paro, baja la mortalidad (la evidencia “contraintuitiva” de Tapia Granados  y Ruhm)

Autores como el español José A. Tapia Granados o el estadounidense C.J. Ruhm descubrieron, entre 2000 y 2005, una paradoja o, como ellos lo llamaron, una evidencia contraintuitiva. A pesar de que en estudios epidemiológicos individuales se había demostrado que el paro y los menores niveles de ingreso se asocian a peor salud y mayor mortalidad, en estudios de datos agregados por las 50 provincias españolas (Tapia Granados[1]), por los 50 estados de EE.UU. (Ruhm[2]), por los Länder alemanes (Neumayer[3]) o por los países de la OCDE (Gerdtham y Ruhm[4]),  encontraron una asociación entre más desempleo y menor mortalidad general. Es decir, usando sus palabras, en los periódicos y habituales ciclos económicos de expansión y recesión, la mortalidad general sería “procíclica”: a más expansión económica, más mortalidad.

Para explicar esta paradoja, argumentaron que el nivel de desempleo seria un aproximador (indicador indirecto) del nivel de desarrollo económico. Y que había evidencias de que el desarrollo económico iba asociado a una serie de efectos perjudiciales para la salud. Es decir, por el bienestar social y económico tendríamos que pagar un coste a efectos de salud. Por ejemplo, peores hábitos de salud (mayor consumo de tabaco, alcohol, dieta rica en grasas, sedentarismo, etc.), mayor exposición a riesgos ambientales y laborales, jornadas de trabajo más intensas, más accidentes de trabajo, menos tiempo para el ocio, el ejercicio físico y las relaciones sociales, además de los importantes costes del incremento del tráfico (muertes por accidente de tráfico y por contaminación atmosférica). Si es así, sería coherente que en épocas de ciclo bajo de la economía estos riesgos y costes para la salud fueran menores, reflejándose en una menor mortalidad.

A la izquierda: José A. Tapia Granados, epidemiólogo de la Universidad de Michigan (Fuente: http://sitemaker.umich.edu/tapia_granados/home ). A la derecha: imagen de congestión de tráfico y contaminación atmosférica como precios del desarrollo económico, que pudieran explicar una disminución de la mortalidad en los periodos de desaceleración  económica, tal como se refleja en los estudios de Tapia Granados.

En el estudio en España, Tapia Granados estimó que un incremento del 5% de la tasa de paro se asociaba a una reducción del 0,55% de la mortalidad, lo que suponía que se habían salvado 1.800 vidas. En cuanto a la relación entre desempleo (como indicador de bajo desarrollo económico) y mortalidad por causas, encontró en España una asociación estadística, que confirmaron posteriores estudios basados en datos de varios países europeos (pero que, como veremos, pusieron en tela de juicio sus resultados en cuanto a mortalidad general): la mortalidad por accidentes de tráfico es procíclica (más muertes por tráfico en momentos de expansión económica) y los suicidios son contracíclicos (más suicidios en momentos de recesión económica).

 

En la crisis postsoviética (1989-1999), aumentó el paro y la mortalidad, y disminuyó la esperanza de vida

La intensa crisis política, económica y social que se dio en Europa del Este y en la Post-URSS, tras el derrumbe del sistema soviético y la masiva privatización, resultó en una drástica disminución de la esperanza de vida  y un aumento de la mortalidad general (hasta un 30% en Rusia). Principalmente, a costa de una mayor mortalidad de los hombres en edad laboral, sobre todo por causas externas (suicidios, homicidios, etc.) y por enfermedades cardiovasculares. La esperanza de vida al nacer en hombres rusos, entre 1990 y 1994,  cayó de 64 a 58 años; en mujeres rusas, cayó de 74 a 71 años. Es decir, uno de los impactos de la crisis fue el aumento de la diferencia en esperanza de vida entre hombres y mujeres[5].

 

 

Cuando aumenta el paro, no varía la mortalidad general en la UE (Stuckler y colab)

Stuckler y cols[6] estudiaron la mortalidad en los países de la Unión Europea entre 1970 y 2007, comparándola con la tasa de desempleo, llegando a la conclusión de que, al contrario de lo que sostenían Tapia Granados y Ruhm, el aumento del paro en Europa no había afectado a la mortalidad general (ni en sentido negativo, ni en sentido positivo).  Consideró que una cosa son las variaciones cíclicas de la economía y otra muy distinta son las situaciones de recesión económica. Por ello, estudió el efecto sobre la mortalidad en dos situaciones: cuando la tasa de paro se incrementa un 1% anual y cuando el paro aumentó más de un 3% anual (mayor de dos desviaciones estándar de la serie), evento hasta entonces raro en Europa (solo un 5% de los años-país; por ejemplo, en 1981 en el Reino Unido).

El resultado fue que cada incremento del 1% en la tasa de paro, correspondía con un incremento de 0,79% en los suicidios en menores de 65 años y en los homicidios, junto con un descenso de 1,39% en los muertos por accidentes de tráfico, sin encontrar ninguna variación en la mortalidad general, ni la mortalidad específica de todos los grupos de edad, excepto en la de hombres entre 15 y 29 años, que era 0,88% menor, probablemente por el descenso en la muerte por accidentes de tráfico.

Cada incremento anual mayor del 3% en la tasa de paro, supuso un incremento del 4,45% en los suicidios, un incremento del 28% de las muertes por abuso de alcohol, junto con un descenso de 4,18% en las muertes por accidentes de tráfico. Sin embargo, la tasa global de mortalidad tampoco sufrió variaciones significativas.

Asociación entre aumento de más del 3% de la tasa de desempleo y aumento de la mortalidad estandarizada por edad por causas. Países de la Unión Europea 1970-2007. Fuente: Stuckler D, Basu S, Suhrcke M, Coutts A, McKee M. The public health impact of economic crises and alternative policy responses in Europe: An empirical analysis. Lancet 2009;374 (9686): 315-23

 

 Crisis y desigualdades en mortalidad

Los estudios sobre el impacto de las crisis económicas en la mortalidad utilizan tasas globales de mortalidad, es decir, son medias que no reflejan el posible impacto diferencial de la crisis sobre el riesgo de morir de las diferentes clases sociales. Independientemente del efecto medio sobre toda la población ¿aumentan las desigualdades (absolutas y relativas) de mortalidad durante las crisis económicas? ¿Más o menos que durante los periodos de expansión económica?

Los resultados también son contradictorios. Valkonen[7] estudió las desigualdades de mortalidad (según clase ocupacional) en dos periodos por los que atravesó Finlandia: la década de los 80 (expansión económica) y la de los 90 (prolongada y severa recesión), encontrando que en ambos periodos la desigualdad en mortalidad se ensanchó.

Youngtae Cho[8] estudió las diferencias en esperanza de vida en Corea del Sur, según nivel de estudios, entre 1995 y 2005. Es decir, antes, durante y pocos años después del inicio de la crisis económica del Sureste asiático en 1998-1999, encontrando que la brecha se ensanchó: los coreanos con estudios universitarios pasaron de vivir 15,4 años más que los coreanos con estudios básicos (en 1994-1997), a 17,9 años más (1998-2001) y a 19,2 (2002-2005). Concluyó que la crisis no solo había aumentado la brecha de las desigualdades sociales, sino la de las desigualdades en esperanza de vida.

 

La relación entre crisis económica y mortalidad esta condicionada por los niveles de protección social

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo de Stuckler y cols, antes mencionado, era la segunda parte: exploraron el posible efecto amortiguador que tuvo la inversión de las políticas activas de empleo en el impacto del desempleo sobre la tasa de suicidio.

Habían observado como en Finlandia, entre 1990 y 1993, el desempleo subió del 3,2% al 16,6%, mientras bajaba la tasa de suicidio. En Suecia ocurrió lo mismo entre 1991 y 1992, cuando la tasa de desempleo se incrementó de 2,1% a 7,7% y, a pesar de ello, cayeron las tasas de suicido. Muy al contrario que en España (si la correlación cambio en desempleo y cambio en suicidio en Suecia fue -0,13, en España fue positiva y con el máximo valor de la serie: 0,59). Exploraron en su base de datos si la diferencia se podía deber a las políticas sociales, que habían sido desarrolladas en estos países escandinavos. Llegaron a la conclusión de que cuando la inversión en políticas activas de empleo en los países de la UE supera los 140 € per capita, un aumento del 3% en el desempleo no afecta las tasas de suicidio.

Siguiendo con esta línea, Stuckler y colaboradores[9] investigaron no solo el efecto positivo de las polítcas sociales, sino el efecto negativo de los recortes sociales en la mortalidad, usando la base de datos del año 2000 de 18 países de la UE. Estimaron que por cada 80 € recortados por persona en ayudas a desempleados, discapacitados, jubilados, familias y niños, la mortalidad general puede incrementarse casi un 1%, la debida a problemas relacionados con el alcohol puede subir un 2,8%, las muertes por tuberculosis aumentarían un 4,3% y la mortalidad cardiovascular un 1,2% (ver en este blog: Los recortes sociales en Europa aumentarán la mortalidad).

Unos años antes, varios autores, como Hopkins[10], habían señalado que obedecer a rajatabla las directrices del Banco Mundial en la crisis del sureste asiático tuvo un coste: la mortalidad aumentó en Tailandia e Indonesia, no así en Malasia que no había reducido su gasto social.

La diferente aplicación de las terapias de choque del FMI en los países del este de Europa resultó en un mayor o menor incremento de las desigualdades de ingresos. De Voglio y cols[11] encontraron una fuerte asociación entre el nivel de incremento del coeficiente de Gini (desigualdad de ingresos) entre 1989 y 1997 en estos países y el nivel de aumento de las tasas de suicidio, incluso después de ajustado por cambios en el PIB per capita. El país que había sufrido menos estos cambios intensivos (en aumento de la desigualdad de ingresos y en aumento de suicidio) había sido Hungría, y el que más la Federación Rusa.

 

El efecto combinado de la recesión y las políticas de “austeridad” sobre la mortalidad: el ejemplo de Grecia

En Grecia, un país con una cultura próxima a la nuestra y que lleva varios años sufriendo el impacto combinado de la recesión económica y de las polítcas de austeridad impuestas por la troika (UE_FMI_BM), han aumentado los suicidios y parece que han disminuido las muertes por tráfico.

Los suicidios aumentaron un 17% entre 2007-2009 (25% según datos no oficiales). El ministerio de salud informó de un aumento del 40% en el primer semestre de 2010, en comparación con el mismo periodo del año anterior. La cifra de homicidios se duplicó entre 2007 y 2009. También hay datos sobre menor consumo alcohol y conducción ebria, aunque no he averiguado las cifras de muertos por accidente[12] [13].

 

¿Y en España, cómo evoluciona la esperanza de vida, las tasas de suicidios y de muertes por tráfico?

Los datos más recientes de suicidio disponibles son de 2008, reflejándose un repunte importante en el marco de una tendencia descendente desde 1997. En la gráfica siguiente podéis ver la evolución de las tasas de suicidios en hombres en edades laborales (25 a 64 años), reflejándose que el grupo que ha sufrido un mayor aumento en la tasa (2 puntos y medio más) es el de 45 a 54 años.

Mortalidad por suicidio en España entre 1980 y 2008, en hombres entre 25 y 65 años, por grupos de edad. Tasa bruta de suicidios. Base de datos Raziel. Centro Nacional de Epidemiología. http://cne.isciii.es/raziel/grafs/consulta.php

 

En cuanto a la esperanza de vida (EV), recientemente se han publicado los datos del año 2010 que ha sido el primer año en la serie desde 1991 en que la esperanza de vida de los hombres ha disminuido ligeramente (de 78,5 a 78,4 años), habiéndose detenido el de las mujeres (84,6 años) y, por ello,  ha aumentado en una décima la diferencia de EV entre hombres y mujeres (recordemos que esta “brecha de género” fue uno de los indicadores de impacto en la salud en la crisis post-soviética) ¿Es un efecto espúreo de las oscilaciones cíclicas, sin mayor significación, o el indicador temprano del impacto de la crisis en la mortalidad? El tiempo nos lo dirá. En cuanto a las muertes por accidentes de tráfico, como sabemos, ha habido un descenso mantenido de los mismos en los últimos años. La pregunta es si el ritmo de descenso se mantendrá o se intensificará.  Por otra parte, sería interesante saber el impacto de la crisis en las desigualdades en mortalidad y esperanza de vida (por nivel de estudios o clases ocupacionales). ¿Se ensanchará la brecha?

Evolución de la esperanza de vida en España, por sexos, entre 1991 y 2010. Fuente: El País, 2 de marzo de 2012, con datos del INE.

Finalmente, si continúa el deterioro del sistema público de salud, ¿podría verse un impacto en la mortalidad sanitariamente evitable? Es decir, aquellas causas de mortalidad que actualmente no deberíamos permitir, al ser evitables con una eficaz y básica atención sanitaria (muertes maternas, perinatales, por apendicitis, hernias, infección intestinal, tuberculosis, etc.). Ésta sería la última frontera entre crisis y mortalidad.

 —————————————————————————

 [1] Tapia-Granados J. Recessions and mortality in Spain, 1980–1997. Eur J Popul 2005; 21: 393–422. Comparó las tasas de mortalidad por provincias, en el periodo 1980-1997, con las de desempleo, que oscilaron entre un 7% y un 24% en ese periodo.

[2] Ruhm, C. J., 2000. ‘Are recessions good for your health?’ Quarterly Journal of Economics 115, 617–650.

[3] Neumayer, E., 2004a. ‘Recessions lower (some) mortality rates: evidence from Germany’, Social Science &

Medicine 58, 1037–1047. Estudió los datos entre 1980 y 2000

[4] Gerdtham U, Ruhm, CJ. Deaths rise in good economic times: evidence from the OECD. Econ Hum Biol 2006; 4: 298–316. Exploraron la mortalidad entre 1960-1997

[5] Shkolnikov V, McKee M, Leon DA. Changes in life expectancy in Russia in the mid-1990s. Lancet. 2001;357:917–21.

[6] Stuckler D, Basu S, Suhrcke M, Coutts A, McKee M. The public health impact of economic crises and alternative policy responses in Europe: An empirical analysis. Lancet 2009;374 (9686): 315-23

[7] Valkonen, T., Martikainen, P., Jalovaara, M., Koskinen, S., Martelin, T., & Mäkelä, P. (2000). Changes in socioeconomic inequalities in mortality during an economic boom and recession among middle-aged men and women in Finland. European Journal of Public Health, 10(4), 274e280.

[8] Youngtae Cho. Social inequalities in life expectancy during the transition period of economic crisis (1995-2005) in Korea. School of Public Health, Seoul National University, Seoul, Korea. Borrador no publicado. Accesible en: http://iussp2009.princeton.edu/download.aspx?submissionId=93130

[9] David Stuckler, Sanjay Basu, Martin McKee. “Budget crises, health, and social welfare programmes”. BMJ 2010;340:c3311. Accesible en: http://www.bmj.com/cgi/content/full/340/jun24_1/c3311

[10] Hopkins S. Economic stability and health status: evidence from east Asia before and after the 1990s economic crisis. Health Policy 2006;75(3):347-57.

[11] De Vogli, R. y Gimeno, D. (2009) “Changes in income inequality and suicide rates after ‘shock therapy’: evidence from Eastern Europe”. Journal of Epidemiology and Community Health, 63, 956.

[13] Kentikelenis A, Karanikolos M, Papanicolas I, Basu S, McKee M, Stuckler D. Health effects of financial crisis: omens of a Greek tragedy. Lancet. 2011 Oct 22;378(9801):1457-8. Epub 2011 Oct 9. PubMed PMID: 21988763. accessible en: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2811%2961556-0/fulltext

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4 thoughts on “ESPECIAL | Las muertes aumentaron un 10% en España durante los seis primeros meses de 2012

  1. LECCIÓN DE RELIGIÓN PARA DESPISTADOS Y MEDIOS DE DES-INFORMACIÓN :

    SE DICE QUE EL VATICANO ESTÁ REVISANDO SUS FINANZAS POR EXIGENCIAS DE UN ORGANISMO DE LA UNIÓN EUROPÉA…

    1º) NADIE DICE AL JEFE QUE HACER Y QUE DESHACER (ESO ES POR LA TERCERA DIRECTIVA DE LA UE…ELLOS LOS PONEN Y LOS QUITAN)
    2º) LAS IGLESIAS CRISTIANAS ( ANGLICANA Y CATÓLICAS) . SE HAN HECHO CON TODOS LOS RECURSOS MUNDIALES INCLUÍDAS EMPRESAS, BANCOS, TIERRAS, ETC.(EXCEPTUANDO ALGUNAS ZONAS ÁRABES QUE ESTÁN REQUIRIENDO AHORA SU ATENCIÓN CON LA AYUDA DEL GOBIERNO DE EEUU QUE SON SUS INVERSIONES )
    3º) TODO REPRESENTANTE DE POLÍTICAS DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL QUE SEA DESCUBIERTO PASARÁ A LA SOMBRA PARA QUE NO LO MANDEN A LA SÓMBRA (VALGA LA REDUNDANCIA).
    4º) BENEDICTO 16 ES LA CABEZA VISIBLE DEL NIDO DE VÍBORAS MÁS REPUGNANTE QUE HA EXISTIDO.
    4º) SI ALGUIEN QUIERE ACABAR CON LA CÚPULA DEL NOM QUE VUELE EL VATICANO. PORQUE LOS DEMÁS SON SIMPLES ASALARIADOS Y ACÓLITOS.
    5º) SIEMPRE ESCONDIDOS , SIEMPRE A LA VISTA.

    MÁS CONSIDERACIONES :

    TODO CRISTIANO DEBERÍA SABER QUE SIRVE A UNA MAFIA ASESINA.Y QUE HAY MUCHA GENTE QUE CONOCE LA VERDADERA CARA DE LA IGLESIA CATÓLICA. MUCHAS PERSONAS HAN MUERTO VÍCTIMAS DE ESTOS GENOCIDAS, SU MODUS OPERANDI DE RATAS PREFIERE A LAS PERSONAS EN ESTADO DE INDEFENSIÓN , POR ESO LOS NIÑOS SON SUS VÍCTIMAS PREFERIDAS…AUNQUE TAMBIÉN SE TRABAJAN A ANCIANOS, DISCAPACITADOS, DESORIENTADOS, DESARRAIGADOS, ETC. SU VÍCTIMA PUEDE SER CUALQUIERA AUNQUE SIEMPRE IRÁN AL MÁS DESPROTEGIDO E INCLUSO CONFIADO. HAN APRENDIDO CON OTROS LO QUE UTILIZAN CON LOS PROPIOS. QUIEN TOLERA LA CORRUPCIÓN ES CÓMPLICE DE ELLOS..

    POR ESO DEBEMOS ENCARCELAR A ESTOS ASESINOS.

    EL PAPA NO ESTÁ ENFERMO NI TIENE PROBLEMAS DE CONCIENCIA.

    EL VATICANO NO ES UN ESTADO, ES UNA EMPRESA CORRUPTA.

    EL PAPA NO ES UN LÍDER ESPIRITUAL AUNQUE SE VISTA DE FANTOCHE.

    EL PAPA SÓLO ES EL PAGADOR DE MIL SIRVIENTES Y NO POSEE INMUNIDAD DIPLOMÁTICA PUESTO QUE EL VATICANO NO ES UN ESTADO…PERO TIENE MUCHOS SIERVOS Y MUCHOS BIENES CONSEGUIDOS CON CRÍMENES Y SANGRE DE INOCENTES.

    EL PAPA HA TENIDO QUE DIMITIR PARA VER SI EVITA , CON AYUDA DE LA PRENSA SERVIL, LA PUBLICIDAD DE SUS CRÍMENES Y ENCUBRIMIENTOS.

    SIEMPRE FUNCIONA ASÍ. Y MIENTRAS SIGAN ENGAÑANDO A LOS QUE EXPRIMEN Y PAGANDO A LOS QUE SE DEJAN COMPRAR SU REINO DE INFAMIAS SEGUIRÁ…PEOR PARA TODOS.

    LOS CRISTIANOS SON CÓMPLICES DE DAR COBERTURA A ESTA BASURA HUMANA DISFRAZADOS DE PAYASOS…PERO ALGÚN DÍA COMPROBARÁN EN SUS PROPIAS CARNES QUE ÉSTE APOYO A UNOS GENOCIDAS NO ES INOCUO.

    http://itccs.org/

    NADIE DIMITE DEL BANCO VATICANO.

    A UN PAPA HAY QUE ASESINARLO PARA CONSEGUIR QUE DEJE DE AFERRARSE A SU TRONO.

    ESTE PAPA HA RECIBIDO UNA ÓRDEN DE ARRESTO Y ESCAPA COMO LO QUE ES…UN VULGAR DELINCUENTE (EMÉRITO, ESO SI).

    LA RELIGIÓN NO ES MÁS QUE LA TAPADERA DEL BANCO VATICANO. LA MAFIA NECESITA TAPADERAS Y ESTA ES LA MEJOR, NUNCA FALLA.

    EL VATICANO ES COMO LA RESERVA FEDERAL DE EEUU CON LA VENTAJA DE QUE SU ENGAÑIFA NO ES DE ESTE MUNDO..
    .AUNQUE HACEN EUROS COMO ROSQUILLAS,
    SI SÓLO FUERA ESO NO SERÍAN MÁS QUE OTROS CORRUPTOS, PERO ELLOS HAN HECHO MUCHO MÁS, HAN MATADO , ESTAFADO, SECUESTRADO, EXPERIMENTADO, TRAFICADO, VENDIDO ÓRGANOS, ENVENENADO, VIOLADO, MACHACADO Y ARRASADO GENERACIONES ENTERAS DE SERES HUMANOS.
    SE CREEN LOS PUTOS AMOS.
    NO DEBEMOS TOLERAR QUE SIGAN CON SUS NEGOCIOS, NI SIQUIERA EN VERSIÓN LIGTH O NO TENDREMOS FUTURO.

    EL VATICANO ES LA MISERIA MISMA.

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  2. Si bien las ciencias sociales son diferentes a la física, las regularidades del pasado permiten suponer con cierto margen de seguridad los pronósticos del futuro. La experiencia histórica nos dice que no se debe esperar aumento de la mortalidad como consecuencia de una recesión, excepto un aumento de escasa magnitud de los suicidios. Mientras que las expansiones económicas producen aumento del empleo, mayor optimismo y mayores ingresos, (aunque no siempre ni tampoco para todos los sectores de la población), las recesiones son períodos de pesimismo, reducción de los ingresos y malestar social. La Gran Depresión de la década de 1930 fue una crisis importante en la vida social en la cual muchas personas se perjudicaron en sus ingresos y fuentes de trabajo. Sin embargo, esto no se asoció con mayor deterioro en la salud de la población, lo cual sugiere que otros mecanismos actúan compensando el impacto adverso del alto desempleo y el desastre económico.

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